Garage Usach presenta a la comunidad universitaria una Renault 4L recuperada

Luego de un intenso y apasionante proceso de trabajo, el Taller de Reparaciones de quinto año de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) realizó la entrega final de una emblemática Renault 4L, conocida popularmente en Chile como Renoleta, al Museo Interactivo del Automóvil Campo D’Lobo. La presentación se llevó a cabo el jueves 8 de octubre en el patio de Periodismo.

El proyecto se desarrolló en el marco del electivo Taller de Reparaciones, dirigido por el profesor Pablo Zúñiga, cuyo objetivo es acercar a las y los estudiantes al conocimiento de herramientas, materiales y procesos constructivos mediante un encargo concreto y un mandante real. A través de la intervención de este vehículo clásico, el taller buscó establecer relaciones entre el automóvil y la arquitectura, explorando aspectos comunes como la materialidad, las estructuras, las técnicas, la gestión y el oficio.

“La idea es acercar a los estudiantes a herramientas y materiales mediante un encargo concreto, con un mandante real”, explica el profesor Pablo Zúñiga. En este contexto, la recuperación de la Renault 4L permitió trasladar los conocimientos del aula a un proyecto real, poniendo a prueba las capacidades de los participantes frente a las exigencias de una intervención concreta.

La colaboración con Campo D’Lobo surgió a través de las redes sociales, donde el trabajo desarrollado por el taller despertó el interés de la institución y dio origen a esta iniciativa. El proyecto también puso en valor la dimensión cultural de un vehículo arraigado en la memoria colectiva del país. En palabras de Zúñiga, se trata de “un vehículo popular y familiar que además hace un guiño a los tiempos donde el país era capaz de fabricar y armar automóviles”.

La recuperación de la Renoleta se convirtió en uno de los desafíos más complejos abordados por el curso hasta la fecha y convocó un importante compromiso colectivo. Además de las y los estudiantes del electivo, participaron voluntariamente estudiantes de otros niveles, quienes se sumaron a las labores y contribuyeron al desarrollo del proyecto.

Al evaluar el trabajo realizado, el profesor destaca especialmente la dedicación del equipo: “En esta oportunidad creo que tuve la suerte de contar con la mejor generación de todas, con un número mayor de estudiantes que estuvieron trabajando incesantemente en el desarrollo del ejercicio”, señaló. Asimismo, subraya la importancia de concebir el taller como un espacio abierto a distintas experiencias y capacidades: “Es entenderlo como un colectivo más abierto y un taller en donde distintos actores aportan desde sus capacidades”, agregó.

La entrega final marcó el cierre de un proyecto que vinculó la formación en arquitectura con la recuperación de un objeto de valor histórico y cultural. El trabajo permitió a las y los estudiantes enfrentarse a las exigencias de un encargo real y comprender cómo los conocimientos técnicos, la organización y el compromiso del equipo se articulan en torno a un objetivo común.

Desde el Taller de Reparaciones agradecen a Campo D’Lobo por la confianza depositada en el equipo, así como a todas las personas que hicieron posible este proyecto. Destacan especialmente la dedicación y el entusiasmo de las y los estudiantes que asumieron el desafío, cuyo trabajo permitió llevar adelante esta iniciativa y fortalecer los vínculos entre la formación académica y la práctica.